Tecnologías digitales en postpandemia: el poder de las nuevas experiencias
Los tiempos de la pandemia nos han situado en escenarios de crisis y tensiones múltiples y, no podía ser de otra manera, de nuevas experiencias de aprendizaje. Hablamos de disrupción, de nueva normalidad, de estancamiento, de brechas sociales, culturales y, sin duda, digitales. De cierta forma llegamos a pensar, muy al estilo del mediático principio de Murphy, que todo lo que podía pasar, pasó. O casi todo.
Descubrimos que la solidaridad cercana era posible, pero que vista más allá de los vecindarios tenía límites profundos, sobre todo a escala planetaria, que nuestras instituciones, entre ellas la Escuela, no eran solamente más viejas de lo que pensábamos, sino obsoletas para conducirnos en tiempos de incertidumbre; que nuestra resistencia al cambio digital era enorme pero también vulnerable y tan frágil como para sucumbir frente a una disrupción que solo parecía haber previsto Bill Gates, fundador de uno de los más poderosos imperios tecnológicos en la historia (Gutman-Wei, 2022).
Pocas veces hemos tenido la sensación de tener tantas cosas juntas, tantos peligros existenciales simultáneos y, al tiempo, la certeza de que emergen muchas nuevas oportunidades. La pandemia y las recurrentes cuarentenas que se extendieron por todo el planeta nos ha recordado el valor de la presencialidad en todos los órdenes de la vida cotidiana. Las Escuelas fueron uno de los escenarios que más lo resintieron. En los primeros tiempos de confinamiento todos extrañaban el contacto y la interacción social de la Escuela. Pero luego, de forma inesperada, el retorno fue tan difícil como lo había sido la suspensión abrupta de las clases. Malo porque no queríamos irnos, difícil porque nos ha costado tanto trabajo regresar.
Todavía no comprendemos con suficiencia y con datos qué ha ocurrido en este proceso. Todavía estamos evaluando y especulando. Este tiempo y experiencias entre la suspensión y el retorno parece ser aún una zona de disrupción ambigua. En los análisis, en principio, pareciera que la balanza se inclinara en tratar de reconocer todo lo que perdimos, las brechas que se ampliaron y las fronteras que se erigieron. Por sesgo evolutivo los humanos tendemos a encontrar y valorar más significativamente las experiencias negativas y las perdidas (Cacioppo et al, 2014). De reconocer el peligro dependió, y aun depende, la sobrevivencia, pero también existe esa zona de descubrimientos de alto valor de trasformación e innovación que dejan momentos de crisis extrema como la que atravesamos. Es, para decirlo prosaicamente, dar cuenta del lado positivo de una tormenta en un paseo de campo.
Durante décadas los gobiernos desarrollaron planes gubernamentales para llevar innovaciones tecnológicas a los sistemas educativos, desde las más analógicas hasta las más digitales. Con frecuencia, y no solo en el ámbito nacional, esto significó frustración y bajos niveles de impacto en la calidad del sistema educativo. El ritmo de apropiación de tecnologías digitales para el aprendizaje pre pandemia, con frecuencia, fue reducido y lento.
Prácticas y productos innovadores pueden tardar en ser apropiados por un contexto social y requerir la conjugación de múltiples factores favorecedores. La innovación no viene fácil, ni a gran escala tampoco (Ridley, 2020). Salvo que, en ciertos momentos, cuando las dinámicas se juntan y muchas cosas que pueden pasar pasan, la historia cambia.
Si bien hoy hay una gran preocupación social por todo el impacto negativo que ocurrió y ocurre en la Escuela de la pandemia y postpandemia (World Bank, 2021), vale la pena hacer un inventario del poder trasformador, incluso innovador, que han tenido las nuevas experiencias que nos han atravesado en esa zona de disrupciones que estamos viviendo y simultaneamente tratando de comprender.
Señalemos aquí, a modo de inventario abreviado, tres nuevas experiencias relativas a la apropiación de tecnologías digitales y sus diversos fenómenos y cómo esto está significando una multiplicidad de experiencias que traen oportunidades que requieren ser aprovechadas para multiplicar sus impactos positivos en nuestro sistema escolar público.De forma central, el descubrimiento de las experiencias hibridas ha significado reconocer el valor de tres dimensiones.
La primera, que para la Escuela existe un universo amplio, factible e intensamente creativo en las plataformas virtuales. El hecho de que masivamente haya habido una especie de laboratorio de aprendizaje digital a escala global, al que no se podía renunciar, hizo que las comunidades educativas exploraran, descubrieran y crearan experiencias significativas digitales. Por supuesto, pudo no haber ocurrido a gran escala, pudo haber sido en un porcentaje menor al que hubiéramos deseado, pero haber probado como la mediación digital nos puede soportar, de forma viable y eficaz, experiencias de enseñanza y aprendizajes, es ya un logro de envergadura inesperada comparado con programas e iniciativas de formación y apropiación de tecnologías de aprendizaje dirigidas a docentes en épocas prepandémicas. Esta especie de alistamiento masivo y obligado, aún con todas las problemáticas y tensiones que generó, representa un gran capital de base para introducir nuevas prácticas y formatos de mediación digital de manera más efectiva para los aprendizajes en nuestras escuelas.
La segunda, aún si contáramos a gran escala con la más sofisticada tecnología disponible actualmente (y su disponibilidad es significativamente limitada) las comunidades y los sistemas educativos hicieron visible que el aprendizaje presencial, de contacto y relación humana es esencial para el desarrollo y el bienestar, base fundamental de los aprendizajes. A la Escuela no solo vamos a aprender contenidos que las culturas han considerado imprescindibles en sus currículos, sino, de manera esencial, a construir un universo de múltiples experiencias que conectan en la interacción física y en la comprensión del aprendizaje relacional emocional.
La tercera dimensión es la que podríamos llamar, el significado de “lo híbrido” como lo mejor de los dos mundos en educación, el presencial y el virtual. Las comunidades educativas pudieron experimentar, cuando su experiencia fue positiva y gratificante, que las modalidades híbridas nos acercan a una educación que pueda combinar adecuadamente las mediaciones digitales con las experiencias presenciales. Esto, por supuesto, no solo es un aprendizaje clave, sino una oportunidad para establecer lineamientos y orientaciones al respecto de las modalidades híbridas en el país. Desde luego, habrá que hacer un conjunto de consideraciones, entre, a las que a modo de ejemplo, podemos enumerar:
1. Habida cuenta de lo que significa la interacción humana para la socialización de los niños en su desarrollo, sobretodo en sus fases más tempranas, habrá que considerar que la presencialidad no funciona para todos en la misma forma, proporción y tiempo de uso. En igual medida, habrá que entender que significa lo híbrido como posibilidad de involucrar diferentes espacios presenciales (hogar, contexto, ciudad), formas de organizar el tiempo y las relaciones y roles (de los distintos actores). Lo hibrido no es solo la mitad en un móvil, es múltiples dinámicas existenciales y experienciales en juego.
2. Las crisis de la pandemia son multidimensionales y las escuelas son uno de los escenarios con mayores impactos negativos aún por ponderar. Vale reiterar que fue abrupto y difícil no volver a la escuela, pero también lo ha sido el retorno. Pese a todo, hemos descubierto que las comunidades educativas han tenido un gran poder de resiliencia. Este es quizás uno de los aprendizajes menos visibles, pero con mayor necesidad de apoyo. Si bien las comunidades han logrado enfrentar este desafío, los gobiernos son los llamados a brindar un apoyo distribuido pertinentemente. A cada comunidad la crisis la ha tocado de forma desigual, por lo cual evaluar cómo atenderlos de manera diferenciada será profundamente útil.
3. Con la pandemia la formación docente ha recibo un nuevo impulso, tanto en sus modalidades, como en sus diálogos, en sus objetos de estudio y reflexión y en sus interlocutores. Para muchos docentes ya sea en formación o en ejercicio profesional, la virtualidad le agregó nuevos escenarios y cuando estos fueron digitalmente eficaces y productivos, los convirtieron en posibilidades para darle nuevo aliento a su formación docente. De hecho, muchos descubrieron que hay una nueva y refrescante oferta de aprendizaje virtual que está disponible en la web y significa un escenario de cualificación disponible a lo largo de su ciclo vital y sus cada vez más renovados intereses.
Estos escenarios les han traído nuevas ofertas de diálogos, interlocutores diversos, más allá de sus territorios, fronteras disciplinares y aun cognitivas, que los han introducido en otras maneras de pensar. Los ha puesto en contacto con interlocutores e interlocuciones atípicas en su contexto, con nuevas formas de conocer y diferentes objetos de interés.
Estos dos años han sido, por ejemplo, de un reverdecimiento de escenarios transdisciplinares abiertos para los profesores. En ellos han emergido nuevos objetos que mezclan corrientes tan diversas como el enfoque STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas), las humanidades digitales, la simulación y la inteligencia artificial, la robótica y las metodologías maker, entre un amplio inventario de otras nuevas y enriquecedoras mixturas para la formación docente. De cierta manera, esto está ha significado lo que hoy se llama la “expansión de las zonas de innovación” (Rammert et al, 2017). Cuando la novedad, trasformación y mejoras de un nicho se difuminan por una sociedad, hacia otros campos diversos, emergen dinámicas que se convierten en factor de cambio social estratégico. La innovación hoy es central a las sociedades modernas y esta experiencia puede estar significando un escenario de innovación por potenciar y profundizar ampliamente en la formación docente.
Por supuesto, hay diferencias considerables en esta dinámica. Encontramos docentes que tenían grandes habilidades en el desarrollo presencial de sus proceso y pedagogías, pero que en el escenario virtual no pudieron hacerlas viables. A otros les sucedió lo contrario, descubrieron que lo virtual expandía sus “poderes pedagógicos”, les daba nuevas posibilidades narrativas y pedagógicas. Los hacía innovadores. Un buen formato híbrido en las dinámicas de la educación tendría el reto de integrar ambos perfiles y habilidades.
Finalmente, desde una perspectiva sistémica, el reconocimiento de los aspectos positivos de un proceso como el que atravesamos con la pandemia implica descubrir las oportunidades para potenciar nuevos aspectos con gran poder de trasformación. Y los nuevos aprendizajes dejados por la pandemia han sido eso. Hemos revisado tres, pero, sin duda, hay una miríada de otros esperando por ser aprovechados como ventanas de oportunidad en el desarrollo de políticas públicas, programas y estrategias tanto por gobiernos como por las propias comunidades locales.
Las posibilidades de cambio en esta dinámica pos pandémica, desde luego, se pueden desaprovechar. Las ventanas de oportunidad se cierran. Como lo ha propuesto Reich (2021) los diferentes actores, desde los gobiernos hasta las comunidades educativas se debaten en tres posiciones. La de quienes buscan retornar al pasado prepandemia, los que asumen que hay un shock por enfrentar y se enfocan en remediar las pérdidas y los que ven una oportunidad de reinvención. Quizás cada postura tiene algo de posible y necesario, pero vista desde la perspectiva de las nuevas experiencias que está dejando esta pandemia, el poder transformador de las nuevas experiencias es uno de los aspectos centrales para impulsar cambios significativos que venimos imaginando de tiempo atrás para nuestras Escuelas.
Referencias
Gutman-Wei, R. (2022). Bill Gates Wants to Out-Plan the Next Pandemic. The Atlantic, Mayo 11, 2022, Consultado en: https://www.theatlantic.com/science/archive/2022/05/bill-gatess-plan-save-world-next-pandemic/629826/
Cacioppo, J. T., Cacioppo, S., & Gollan, J. K. (2014). The negativity bias: Conceptualization, quantification, and individual differences. Behavioral and Brain Sciences, 37(3), 309–310. Consultado en https://doi.org/10.1017/s0140525x13002537
Ridley, M. (2020). How Innovation Works: And Why It Flourishes in Freedom. Ed. Harper.
Rammert, W., Windeler, A., Knoblauch, H., & Hutter, M. (2017). Innovation Society Today: Perspectives, Fields, and Cases. Ed. Springer
World Bank. (2021) Acting Now to Protect the Human Capital of Our Children: The Costs of and Response to COVID-19 Pandemic’s Impact on the Education Sector in Latin America and the Caribbean. Ed. World Bank.
Reich, J. (2021). Reinventing Education Post-Pandemic Teaching+Learning Lab. MIT. Consultado en: https://tll.mit.edu/reinventing-education-post-pandemic/