Saber campesino constructor de una paz estable y duradera
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano nos habla del brillo de las personas, del fuego interno y diferente en cada quién, invitando en su reflexión a que nuestra llama pueda arder para que sea una luz flameante que encienda a los demás, cambiando con este hecho significativamente el mundo. No es ni más, ni menos, que el cuidadoso parpadeo sobre la vislumbrante flama que logra la construcción de paz, estable y duradera.
En el marco de la escuela y la formación, las practicas pedagógicas deberían ser hechos iluminados, transformadores de realidades, así como la llama de Galeano, que resignifiquen el debate entre el formalismo estructural de la escuela –PEI, currículo, mallas de contenido y legislación actual – frente a las necesidades, vivencias, experiencias y dinámicas propias de las comunidades.
Algunos hechos iluminados que suceden en el Colegio Rural Quiba Alta demuestran que en dicho escenario educativo se abraza la verdad desde la educación para la paz y se promueve el saber campesino, fomentando en sus aulas la importancia y el reconocimiento del potencial que tiene la llama interna para transformar el contexto de la comunidad Quibeña.
¿Desde dónde se abraza la verdad?
El Colegio Rural Quiba Alta está ubicado en la Localidad de Ciudad Bolívar, en una Vereda de la Bogotá rural denominada “Quiba”, cuyo nombre en lengua Chibcha significa: “Valle de los bosques y mirador”, lo que hace pensar en el parpadeo de la humeante neblina que nace a diario en las montañas y que baja lentamente hasta confundirse con la inmensidad de los campos frondosos y fértiles; contemplar un sin número de viviendas que son golpeadas por el fuerte viento o acompañadas, en ocasiones, por un caluroso sol; pero indudablemente mágica es la indescriptible sensación de poder beber el agua del mismo lugar del nacimiento antes de recorrer su trayecto hasta el municipio de Soacha.
Un escenario así marca momentos de calor, “fuegos de colores” diría Galeano, hechos individuales que colectivamente incitan a abrazar de forma armónica la verdad desde una educación para la paz. Lograr este hecho educativo en Quiba implica consolidar un cálido sentido de pertenencia sobre el campesino, ya que como cultura colombiana lo llevamos en la sangre, porque en algún momento hemos caminado sobre la montaña verde, sintiendo el frío viento en las mejillas o tal vez al deleitar el aroma de un delicioso café campesino justo al inicio de una mañana cotidiana.
Al reconocer el campesino que se lleva adentro, es posible educar para la paz, logrando la virtud del amor y siendo patriota por aprender a darse al otro o entregarse con respeto y aceptación; reconociendo así la diferencia y viendo al otro como sujeto político, pero también constructor de país.
Sin embargo, abrazar la paz de esa forma tan humana y tan “de Derechos” en el intento de encender al otro desde el fuego personal requiere que el concepto de política sea iluminado en el sujeto y luego vislumbrado sobre el contexto colombiano. Por esa razón urge que se produzca una luz reflexiva sobre éste, viajando en una línea histórica clásica con Aristóteles y la idea de obtener el bien común mediante la distribución de valores; hasta la moderna con Maquiavelo, quien lo ubicó especialmente en la institución, donde se le permite al Estado dicho ejercicio.
¿Para qué se abraza la verdad?
En ese orden y bajo aquella incandescente idea sobre la “Política” se hace relevante comentar que el proceso de abrazo de la verdad requiere de un paso formativo para configurar sujetos políticos a través de la memoria, la verdad y la no repetición en la Comunidad Quibeña.
A continuación se ejemplifican con dos preguntas reflexivas el paso a paso que se sigue, antes del abrazo, hacia los estudiantes quibeños para ilustrar la importancia del “sujeto político hacedor de paz”:
¿Crees que eres un sujeto político a tan corta edad?
¿Consideras que tu pensar y actuar afectan a quienes te rodean en este momento?
Logrando en las respuestas palabras encendidas sobre la responsabilidad que se debe adquirir, como sujeto político hacedor de paz, para transformar la realidad.
Esas reflexiones son llevadas al siguiente paso del abrazo a la verdad, es decir, se ubican en el nivel social, o sea, la ciudadanía, ya que en la escuela también se actúa como sujetos de deberes y de derechos.
En Colombia, la Constitución Política asigna a cada quién un rol ciudadano “individual”, además de importante, dentro de la política, fomentando así la participación, garantizando el liderazgo, la responsabilidad y el control social, haciendo de cada quién un veedor de sus propios deberes y derechos sociales para que finalmente se logre configurar el ciudadano “ideal”.
La formación de sujetos políticos en cada uno de los escenarios de la escuela promueve una construcción social basada en la modificación de una realidad para mejorar la expectativa de vida, no sólo la propia, sino también la colectiva, ya que se debe despertar esa sensibilidad por el otro para poder construir país a través de la promoción de los deberes y los derechos que se tienen como seres humanos, logrando así alcanzar la propia dignidad y libertad.
Hablar en el Colegio Rural Quiba Alta de paz, de reflexión, de reconciliación, del campesino, ilumina la formación de sujetos políticos, estudiantes y personas “de carne y hueso” que se comprometen y se preocupan por los demás, encendidos desde sus fuegos compartidos para abrazar la verdad, como lo propone Galeano.
A su vez, la Comunidad Quibeña ha logrado en la escuela, de forma comprometida, constante, emprendedora y diferente, la promoción de los escenarios de construcción social desde lo individual hacia lo colectivo, permitiendo reflexionar sobre el concepto de patriotismo, tal y como lo menciona George Orwell (1945) en su ensayo “notas sobre nacionalismos”:
“… Con patriotismo me refiero a la devoción hacia un lugar particular y un estilo de vida particular, que uno cree que son los mejores del mundo, pero que no tiene ningún deseo de imponer en los demás. El patriotismo es, por su naturaleza, defensivo, tanto militar como culturalmente…”
El planteamiento sobre el patriotismo se expresa teniendo en cuenta la idea de una reconstrucción de país en la cual se deberían orientar los diferentes aspectos que la afectan de forma directa: la pertinencia de una educación de calidad para todos; la necesidad de un mejoramiento en la prestación del servicio de salud; la urgencia de atención prioritaria a la niñez y a la adolescencia colombiana; la exigencia de optimizar y darle manejo equitativo a la economía; la disminución del índice de pobreza; una innovadora generación de entornos pacíficos; y la garantía de abolir la corrupción y para hacerlo más completo, una educación para la paz estable y duradera.
Lo anterior podría verse como la llama ideal para Colombia, porque quien se hace patriota abraza la verdad con honestidad, sin miedos, ni resentimientos o tabúes, ofreciendo sus brazos a todo dar, sin importar el ciudadano que reciba ese caluroso momento.
En el Colegio Rural Quiba Alta se ha abrazado la verdad, de a poco, lentamente, logrando sentir que la verdad patrióticamente no deja olvidar la memoria, sin repeticiones de violencia y con más espacios de diálogo, discusión, formación y liderazgo, sabiendo que cada proceso se consolida en la travesía de la historia.
Es posible soñar con una escuela que supere los odios históricos, cual pugna partidista que ha pintado de color sangre a pueblos enteros e innumerables almas inocentes, pero entendidas como enemigas, mientras se alimenta cada vez más el conflicto de interminables egoísmos y se niega arbitrariamente las diferencias, con el fin único de aniquilar a aquellos que dicen ser “diferentes”.
Si la sociedad superara todo esto y se compartieran ideas más cálidas en la escuela, tal vez se emprendería un camino hacia la construcción de un país que puede reconocer la diversidad cultural; se incentivaría la identidad nacional; se despertaría la pertenencia territorial y promovería el ejercicio de la ciudadanía como oportunidad propicia para fortalecer la política de la reconciliación y la paz, además, se entraría en la defensa de los deberes y los derechos humanos en el marco de la no repetición de hechos violentos y la dignificación de una Colombia justa y equitativa, ¡que en verdad se anhela!.
Conclusión para ti: lo que significa el tesoro de tu abrazo.
Estás llamado a generar una conciencia histórica de un pasado que pesa, duele y entristece a quienes vivieron tiempos de horror marcados por el ensordecedor sonido de un fusil y el obligado trasegar por los caminos pedregosos del desplazamiento forzado y la indiscriminada muerte violenta.
Estás convocado a trabajar, edificar y fortalecer un país con particularidades culturales, que no debe perder de vista las pluralidades humanas y así afianzar los valores éticos de la nación.
Es también uno de tus deberes, de tu escuela, de los docentes, los padres de familia y demás ciudadanía, empezar a reconstruir país con los lápices y los libros leídos desde un aula más diversa, crítica, reflexiva, humana, generadora de sujetos políticos, activos, participativos y líderes de sus vidas dentro de una sociedad que los reclama.
Es un deber de la sociedad colombiana enseñar a los niños, niñas y jóvenes la promoción de la justicia y poder actuar con honestidad y rectitud.
Se requiere entonces que la definición de política sea puesta en práctica l urgentemente en Colombia, ofreciendo en su praxis una construcción mental, reflexiva y familiar para todos, hasta el punto de ser ciudadanos que reconocen sus propios deberes y derechos como sujetos políticos que conviven en un mismo país, el cual pertenece a todos.
Y si abrazas la verdad, recuerda a Galeano:
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás….pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
¿A quién quieres encender con tu abrazo?