Pandemia, cuarentena y confinamiento
¿Y ahora qué?, ¿y ahora cómo?
Los colegios cierran sus puertas, las rutas escolares dejan de hacer sus recorridos, los niños, las niñas, los adolescentes y los jóvenes improvisan un salón de clases en el comedor, en la sala, o en la única pieza donde viven. Se escucha, al otro lado de la pantalla, la voz de un maestro que pregunta si le escuchan bien. Se cae el internet –cuando hay internet-. Se “revientan” los chats grupales, que ahora hacen las veces de aula. Hay miedo, incertidumbre y afuera todo se siente como en una película de zombis, el enemigo es invisible y no solo atenta contra la salud sino también contra los modos de vida, la cotidianidad, la costumbre y las rutinas, todo cambia, todo empieza a pasarnos como en cámara lenta. Pudimos aguantar los primeros 14 días, que luego se extendieron más y más y nadie sabe cuándo va a terminar.
Sobre la marcha, en medio de la conmoción y el estado de emergencia, la educación no se detuvo, había que usar lo que se tenía a la mano: libros, celulares, tabletas, computadores, televisores y radios, todo era susceptible de convertirse en una herramienta útil para apoyar la formación desde la casa, para invocar algo de normalidad en medio de la zozobra y la incertidumbre. Entonces, la pregunta del millón era ¿cómo?
¿Cómo dotar de sentido a la televisión y la radio en función de las necesidades educativas, no solamente de profes y estudiantes sino también de familias y cuidadores?, ¿cómo aportar a las realidades propias y tan diversas de los contextos educativos distritales a través de los medios masivos de comunicación?, ¿cómo reconocer los sentires, los miedos, las ilusiones y los deseos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes y darles trámite a través de recursos y contenidos pertinentes al acontecimiento al que se veían enfrentados? Las respuestas no llegaron todas de una sola vez, se fueron sumando en medio del accionar estratégico y la unión de muchos esfuerzos.
La Comunicación-Educación es un campo académico que aporta, desde sus reflexiones y aproximaciones teóricas, los fundamentos de las apuestas que se han desarrollado entre la Secretaría de Educación del Distrito, el Canal Capital y Colmundo Radio, recursos que hoy siguen evolucionando y transformándose al unísono con los programas que conforman el Regreso Gradual, Progresivo y Seguro (R-GPS).
Sobre la marcha, en medio de la conmoción y el estado de emergencia, la educación no se detuvo, había que usar lo que se tenía a la mano: libros, celulares, tabletas, computadores, televisores y radios, todo era susceptible de convertirse en una herramienta útil para apoyar la formación desde la casa, para invocar algo de normalidad en medio de la zozobra y la incertidumbre. Entonces, la pregunta del millón era ¿cómo?
La educomunicación propone respuestas a preguntas que circulan alrededor del uso de los medios y las tecnologías en el trabajo escolar, sobre todo en la educación remota y los procesos de aprendizaje mediados por las tecnologías. En torno a esta construcción es común -como advertía el autor Jorge Huergo- caer en la trampa del reduccionismo y de esta manera, abordar las situaciones problémicas de la comunicación-educación desde una perspectiva binaria que se ocupa de enfrentar la producción de proyectos, estrategias y recursos para la escuela desde aproximaciones tecnófobas o tecnófilas. Es decir, desde el miedo o la afición.
Uno de los retos en la búsqueda y articulación de iniciativas para una apuesta educomunicativa de ciudad, fue aprovechar señales y dispositivos para acompañar a maestros, estudiantes y familias en espacios virtuales, remotos e incluso presenciales, reconociendo el poder de la voz y la imagen para guiar, orientar y animar la curiosidad, la reflexión situada, el pensamiento crítico, la lectura de contextos, el descubrimiento, la indagación y especialmente la inspiración, a través de universos narrativos planteados desde la identificación, el reconocimiento, la pertinencia y la invitación a la acción.
Nace ¡Eureka!: Aprende en Casa
Esta emisión en señal abierta de televisión comenzó el 23 de marzo de 2020 en dos franjas horarias (mañana y tarde). El catálogo de contenidos incluía series originales de Canal Capital, cesiones de canales regionales y Señal Colombia, de entidades gubernamentales y otras organizaciones del sector privado.
Se desarrollaron guías de uso y artículos relacionados con los contenidos programados, publicados en Red Académica y Conexión Capital, con el ánimo de fomentar su uso entre los maestros, como recursos de clase e integrados en sus planeaciones apoyando la educación remota, en armonía con un mapa temático diverso y dinámico que permitió responder a los diferentes intereses de la comunidad educativa. Se conformó un repositorio de más de 160 títulos, con contenidos variados entre seriados y programas que contribuyeron a enriquecer la oferta educativa de la televisión pública para la ciudad.
Canal Capital dispuso sus esfuerzos creativos para la producción de 2 nuevos seriados; “10 años para cambiar el mundo” y “No exageres, Enzo” motivando a niños y niñas a ejercer sus ciudadanías activas y participativas, a imaginar y proponer desde sus propias realidades y a pensar respuestas a preguntas comunes sobre el futuro, el cambio climático, la desigualdad, la salud y otros temas coyunturales para todos y todas.
Lo que comenzó como una reacción a la situación atípica, se tornó en algo más ambicioso y profundo y cimentó las bases de un proyecto educomunicativo ambicioso y de largo aliento para la ciudad. Una propuesta que apela al entramado de la cultura escolar, la construcción de identidades, las nuevas formas de socialización, la relación entre audiencias infanto-juveniles y educación, las mediaciones familiares y grupales, y la construcción de discursos pedagógicos que contribuyan a la creación de contenidos para un entretenimiento con sentido, emocional, y que reconoce el saber de cada persona, motiva la acción y promueve la movilización a través de la pantalla y más allá de ella.
El resultado fue la creación de 720 cápsulas audiovisuales, 720 sugerencias de uso para docentes, familias y cuidadores, y la materialización de una estrategia digital. Todo se realizó en un par de meses, enfrentando los desafíos que suponía el distanciamiento social y las restricciones de movilidad, para ello se ideó un innovador esquema de producción que articulaba la participación de pedagogos, guionistas, realizadores audiovisuales, actores, diseñadores gráficos, animadores, editores, montajistas y los respectivos procesos de finalización.
El horizonte pedagógico se fundamentó en los 4 pilares de la educación planteados por la Unesco: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos; con base en ellos se definieron los ejes temáticos de Eureka, para responder a las necesidades educativas de la comunidad escolar, los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por las Naciones Unidas en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y a los principios de comunicación, participación e inclusión de la estrategia Aprende en Casa 2.0, materializando intenciones que van desde la imaginación hasta la empatía, pasando por el diálogo de saberes y la corresponsabilidad, aportando al desarrollo de diversas habilidades y competencias comunicativas y argumentativas, entre otras, todas necesarias para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes alcancen su mayor potencial y exploren su entorno desde el reconocimiento de sí mismos y de los otros, la comprensión y la apropiación del mundo que les rodea.
Al respecto, Diana Díaz, líder de proyectos estratégicos de Canal Capital opina sobre el efecto que tuvo la pandemia en la relación entre medios y educación:
“Antes de la pandemia se venía gestando un fenómeno a través del cual se estaba dando por muerta a la televisión abierta, esto en función de una serie de mitos tecnológicos como que todos los niños y las niñas están conectados y todos los niños y las niñas son nativos digitales, sin embargo, ese mito desconoce, por ejemplo, que la conectividad todavía es bajísima no solo en términos de acceso a internet, sino también de hardware y cultura digital para aprovechar los escenarios virtuales y sus herramientas”.
Frente a la importancia que tiene para la televisión pública tejer puentes con el sector educativo, Díaz considera que “¡Es muy importante!” La muestra de eso es que cuando se decreta la cuarentena los primeros en reaccionar fueron los canales públicos, fuimos los primeros en entender que la TV viaja gratis y llega a un receptor que prácticamente está en todos los hogares y que esa señal era fundamental para apoyar a los docentes en la distancia. Ese suceso de rápida reacción por parte de los medios públicos da cuenta de que sabemos que hay una relación natural y que compartimos una misionalidad pedagógica haya o no pandemia, de hecho, lo que se esperaría que pasara es que no volvamos al punto inicial, sino que podamos comprender que la TV hace parte de la vida de los estudiantes y que los contenidos son dispositivos de aprendizaje, así no tengan ese objetivo de base, porque además, está comprobado que le otorgamos un valor educativo a todo lo que consumimos en los medios, así sea para ejemplificar lo que no debe hacerse”.
Por último, la líder de proyectos estratégicos de Canal Capital considera que un buen ejercicio educomunicativo debe tener en cuenta “Un diseño pedagógico, que contemple un horizonte creativo y narrativo y les dé el mismo peso a todas esas dimensiones que lo conforman, y así, a partir de las necesidades e intereses de las audiencias particulares, se proponen contenidos que no sean evidentes con su propósito educativo, puesto que hace rato superamos la etapa de “en el programa de hoy, vamos a aprender sobre x cosa”, por el contrario, se trata de crear propuestas con una narrativa entretenida que permita plantear un tema, una situación o un conflicto que a su vez sirva de enlace emocional para conectar con niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En nuestra experiencia hemos confirmado que esa conexión se alcanza siempre más efectivamente a través de la diversión.”
Mientras tanto en radio...
Al mismo tiempo que se corría esta carrera contrarreloj en la producción de la imagen en movimiento, se amplía el espectro de este experimento educomunicativo a la radio, que se suma a la apuesta por el uso pedagógico de los medios y responde a la necesidad de recoger y amplificar experiencias, saberes y trayectorias, además de facilitar la comprensión de diversos temas y problemáticas propias del momento histórico. Desde marzo de 2020, se emite 3 veces por semana, “Aprende en Casa Radio”, un espacio de media hora de duración en la señal de Colmundo Radio.
Aunque no es radio educativa, se ha configurado como un ejercicio informativo que, a través del género de entrevistas, explora puntos de vista, nociones y conceptos a través de la voz de invitados y sus respuestas a preguntas orientadoras que indagan sobre sus conocimientos, posturas, ideas y opiniones que atraviesan el contexto escolar y sus tensiones.
Para reforzar el sentido pedagógico y conservando el estilo propio de un magazine de entrevistas, se implementaron podcast que integran voces y relatos de la vida escolar, y así se convierte en una plataforma que facilita la construcción de identidades a partir del reconocimiento, la identificación, el respeto por la otredad y la diferencia sobre todo, que busca democratizar el uso de los medios de comunicación a través de prácticas pedagógicas innovadoras y transformativas.
¿En qué vamos y qué sigue?
Seguimos aprendiendo, las estrategias se transforman, cambian y se reinventan para atender a las necesidades que se perfilan con el paso del tiempo. No para regresar donde empezamos, sino para proponer una alternativa al mejor estilo de la ciencia ficción y las películas sobre universos paralelos, una nueva realidad elástica, que dota de nuevos significados los fenómenos tecnológicos y comunicativos que antes nos parecían superficiales, y que propone nuevas narrativas sobre el regreso y la resiliencia.
El camino que queda por delante es el uso, la apropiación y la adaptación de las estrategias, recursos y contenidos que se han desarrollado, no solo por la SED y sus aliados estratégicos, sino por la propia producción escolar que con ejemplos como “Relatos de cuarentena” de la IED rural Pasquilla, o el ejercicio colaborativo de “Súbale a la radio y Dementes online” de las IED de la localidad de Suba -solo por mencionar algunos-, se convierten en expresiones muy sentidas y personales para sacar la voz de una comunidad educativa que se mantiene unida a pesar de las circunstancias, y que reconoce que el futuro es ahora, que el cambio nos alcanzó y que se sobrepone a las limitaciones de la virtualidad para reimaginar la escuela por fuera de las paredes que la contienen, y desaprender los modos tradicionales de enseñanza y aprendizaje, atreverse a invitar a la clase al televisor, el radio y el internet con el ánimo de levantar puentes, derribar muros y encontrar la evolución del sistema educativo en medio de la crisis y la pandemia.