La Educación y la Minga Pedagógica
La misión de educación y sabiduría ciudadana se conformó con la presencia de maestras y maestros del sector público. La convocatoria permitió reunir un grupo de docentes quienes habían trasegado y producido en torno a varios temas de importancia, no solo para la educación pública; sino para el desarrollo humano, social, económico, cultural de las comunidades. El impacto del trabajo desarrollado por el profesorado de la educación pública citó a compañeras maestras y maestros quienes han investigado en temas que convocan los procesos de formación de las infancias y juventudes de Bogotá. Este encuentro del profesorado no solo quebró el imaginario de pensar en maestras y maestros “que dictan clase o dirigen escuelas y colegios”; sino que resaltó el vínculo que se tiene entre la práctica pedagógica, el quehacer de maestras y la producción de conocimiento de alta calidad.
Conocimiento en torno a la escuela, la educación y la pedagogía. Durante algo más de un año se reunieron varios grupos de maestros con actores diversos que desarrollan trabajo en el ámbito educativo de la ciudad.
El objetivo de la Misión de Educación y de sus variados grupos, era presentar una serie de iniciativas que serían insumo para el plan sectorial de educación de la actual administración de la ciudad. Las iniciativas discutidas, desplegadas y posicionadas en cada uno de los espacios de la misión, estuvieron cruzadas por la experiencia vivida de las maestras y maestros en los territorios, las escuela y colegios de Bogotá.
En cada una de las mesas de la Misión, la presencia del profesorado de la ciudad fue crucial y ayudó a que se diera la voz a las necesidades de las niñas, niños y jóvenes y por supuesto a la de la comunidad educativa. Sumado a lo anterior, la apertura de diversos espacios con multiplicidad de temas requirió a estudiantes, padres y madres de familia, egresados de la educación pública y comunidad en general, a encuentros virtuales en los cuales se consolido la discusión en torno a la educación ambiental, el género, la educación sexual, la familia, la interculturalidad, la infancia, la juventud entre otros muchos temas, todo ello junto a la gran encuesta de un millón de personas dio como resultado el insumo final para el plan sectorial de educación, con pretensión de sostenibilidad en el tiempo.
Las propuestas que se consolidaron en los informes finales, de parte del profesorado, da cuenta de la trayectoria pedagógica, la experiencia docente, el cuestionamiento permanente, como insumo del trabajo cotidiano, de la responsabilidad ética y social, pero también de la sensibilidad por el desarrollo humano de las comunidades que habitan la ciudad de Bogotá. Comunidades que requieren no solo una educación de calidad, sino a la asignación de recursos para disponer de espacios escolares dignos, dotados, con todas las tecnologías y posibilidades para que niños niñas y jóvenes logren lo mejor de sí, y les permita comprender lo humano como un conjunto de dimensiones que reconocen que todos los sujetos inmersos en la educación pública pueden ser ciudadanos con múltiples y diversas posibilidades..
Lo anterior llevo a posicionar temas de alta sensibilidad, no solo para los convocados en la misión, sino para la administración de la ciudad. Reconocer la importancia de centrar las necesidades de las niñas, niños y jóvenes como dispositivo para la reorganización curricular, pensar una escuela para la ciudad descentrada de la estructura tradicional, llevó a crear modos diferentes de concebir la escuela, la educación y la pedagogía. Demandar propuestas para atender la dimensión socio emocional del estudiantado, y que la escuela no tuviera como único fin el trabajo cognitivo, abriendo de esta forma las posibilidades de una escuela en torno y alrededor de lo humano y nuestras comunidades.
Las maestras y maestros convencidos de la importancia de la Misión de Educación y Sabiduría Ciudadana, decidieron ampliar el alcance del grupo de convocados. Inspirados en la posibilidad de seguir trabajando juntos por sueños como una contrarreforma a la ley general de educación y la emergencia de un movimiento pedagógico nos propusimos la continuidad del grupo de maestras y maestros que trabajaron en la Misión, ahora como Minga Pedagógica.
El grupo de maestras y maestros de la Minga Pedagógica se reconocen a partir de elementos como: pensar una educación propia centrada en los saberes de las y los ciudadanos; aceptar la diversidad, la individualidad, la red – como forma de vínculo- y por supuesto la pedagogía como algo que refiere importancia a todas y todos los sujetos. Dando entrada a las comunidades de aprendizaje, al desarrollo, a un nuevo sujeto sentí pensante, a un par productor de conocimiento (visualizado en el estudiantado); un conocimiento plagado de incertidumbre, una educación para la felicidad, la vida digna. Una familia en dinámica con la escuela y en conversación permanente con la institución educativa. Y así una escuela conectada con el territorio, con las comunidades, con los sujetos, permitiendo cambios a partir de las realidades mismas.
Como resultado se constituyó la Minga Pedagógica como un colectivo dedicado a pensar, de manea amplia, la educación desde la escuela, desde el sujeto y con múltiples modos de conocer, pretendiendo una respuesta que de amplitud a lo que se conoce. Amplitud que refiere al por qué y para que del conocimiento. Con lo anterior, la Minga como colectivo de las y los maestros de la misión establece la contingencia de colectivizar en el magisterio Bogotano y del país, la sensibilidad por nuevas prácticas pedagógicas, el posicionamiento de la discusión en torno al estudiantado de le educación pública. Educación que requiere de las comunidades educativas, entendidas como un sujeto colectivo de derechos.
El llamado de la Minga Pedagógica al magisterio y a la comunidad educativa es a pensar y transitar de la desesperanza, a la construcción de una esperanza colectiva por mejores posibilidades para nuestras comunidades; de la vida maltratada, a un trato justo para todas las formas de vida. Del adulto-centrismo, a la posibilidad de agencia para nuestras infancias y juventudes. De las narrativas monolíticas y mono culturales, a los diálogos interculturales. Del descentramiento del lugar del hombre, blanco, pensado en lo eurocéntrico, a la atención y reconocimiento de las mujeres y demás sujetos feminizados y quienes hacen parte de nuestra cultura plurietnica. De un conocimiento centrado en las verdades absolutas, al giro de un conocimiento para la incertidumbre, que nos envuelve el día a día. Y por supuesto, un sujeto político con una visión de su entorno, solidario y consciente de la degradación de nuestro planeta y sus recursos. La Minga Pedagógica se levanta como una forma de pensar una pedagogía desde y para nosotros.