La educación inclusiva en Bogotá en cinco tiempos
La educación inclusiva se ha venido consolidando como el enfoque que más oportunidades exhibe para la garantía del derecho a la educación para todos y, por supuesto, para el desarrollo de una política pública que centre sus intereses y preocupaciones en los niños, niñas y jóvenes para su acceso y permanencia en el sistema educativo,
La Misión de Educadores y Sabiduría Ciudadana, como espacio de reflexión, acción y decisión sobre la política pública en educación para Bogotá en el corto, mediano y largo plazo, definió uno de los ejes de discusión y propuestas de líneas de acción, en la educación para todos. Los participantes de esta mesa de trabajo, docentes de educación superior, directivos de organizaciones no gubernamentales, directivos docentes del sector público, docentes del sector público y privado señalamos que una política pública en educación para todos, no sólo responde a la adhesión de Colombia a la convención internacional de derechos de las personas con discapacidad, sino que además atiende los encargos de la agenda 2020-2030 de la Unesco, en tanto la educación inclusiva se define como un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS4) en la agenda multilateral de los países miembros de la Naciones Unidas, y por demás cumple con las obligaciones contenidas en la carta magna de Colombia como Estado social de derecho, en la que se expone con precisión, que la educación es un derecho para todos los ciudadanos sin condicionamiento de ningún tipo, y en el que la escuela como espacio de aprendizaje es el escenario garante, pues no de otra manera se llega a la satisfacción plena de las necesidades de la ciudadanía en general.
Recientemente la Unesco publicó el informe “Hacia la inclusión en la educación: Situación, tendencias y desafíos” (Unesco, 2021), mediante el cual argumenta que la garantía del derecho a una educación inclusiva, en equidad y calidad para todos, mejora en sí mismos los sistemas educativos, pues conlleva a una transformación de la cultura, la política, la organización y las prácticas de los entornos educativos formales y no formales, precisamente porque tales transformaciones aseguran la eliminación de barreras simbólicas, materiales e inmateriales en el acceso al aprendizaje y la participación en el desarrollo humano.
La educación inclusiva busca una escuela en la que se “educa a todos los estudiantes dentro de un único sistema educativo, proporcionándoles programas educativos apropiados que sean estimulantes y adecuados a sus capacidades y necesidades” (Arnaiz, 1996, p. 4), lo que supone un reconocimiento de cada uno de los miembros de la institución como personas que son susceptibles de incluirse, no sólo a aquellos que muestran algún tipo de discapacidad; por ello la política educativa de la ciudad se debe centrar en construir enfoques de educación basados en el derecho y el reconocimiento pleno de la diversidad de lo humano en las formas de hacer, sentir, estar y ser en el mundo, derivados de las trayectorias diversas de desarrollo y de paso dotar a la escuela de oportunidades centradas en los ajustes razonables que atiendan la diversidad de capacidades en el aprendizaje.
Por otra parte, se reconocen en la actualidad, corrientes de pensamiento y acción, y, por ende, grupos que ostentan luchas por tratar de ganar igualdad de oportunidades y justicia social al interior de los sistemas educativos; permitiendo argumentar que son los sistemas educativos, y con ellos las instituciones y proyectos educativos que se desarrollan, los que perpetúan o reducen las desventajas educativas de individuos y grupos humanos tradicionalmente marginados.
Cuando se habla de Educación para todos, se concibe esta como aquel proceso que permite que todos los niños, jóvenes y adultos de una determinada comunidad o grupo local aprendan de forma conjunta, independientemente de su origen, condiciones personales, sociales, culturales, motoras, cognitivas y comunicativas. La educación para todos asume que los procesos educativos no son exclusivos de la escuela ni de los escenarios pedagógicos, ni centrados en una población en particular; por el contrario, la educación para todos corresponde al escenario social y, por tanto, todos los miembros de la comunidad pueden y deben relacionarse con el fin de que los procesos educativos impacten el conjunto de sus integrantes.
La educación para todos tiene como objetivo final reducir al máximo la exclusión social en cualquiera de sus manifestaciones. La educación para todos debe hacer explícito el derecho a una educación de calidad y con enfoque de equidad, para todas las personas, pues es la base de una sociedad más justa, (Blanco, 2006, p. 6), de esta forma se espera que la escuela aporte a la formación ciudadana de todos los niños y jóvenes en cuanto a actitudes solidarias, cooperativas, respetuosas de las diferencias y por ende pacíficas (Blanco, 2006; Florido, 2018).
La perspectiva de educación para todos permite declararla un proceso instalado en la escuela y en la sociedad, cuyo propósito fundamental es reducir al máximo las barreras que se imponen para que los niños y jóvenes aprendan y participen en su desarrollo. Asimismo, es un acto político, por cuanto se configura como la vía más expedita para conseguir que se garantice a los niños y a los jóvenes el derecho a la educación, y con ello, la escuela se convierte en garante de ese derecho fundamental.
La Educación para todos es también un proceso instalado en la escuela que pretende ampliar las capacidades de los seres humanos que allí asisten, al ofrecer las oportunidades suficientes, entendidas estas como los ajustes que se deben hacer en materia de lo físico, lo simbólico, en materia de las adaptaciones, flexibilizaciones y diversificaciones curriculares sobre las cuales se fundamentan las prácticas educativas, que les permitan a los estudiantes, ampliar las capacidades que tienen para aprender y participar activamente en su proyecto de vida. En términos generales, ella, como proceso educativo, permite que los niños y jóvenes se reconozcan como agentes sociales de cambio a través de su participación, es en sí misma acto político, por cuanto garantiza que todos tengan un lugar en la escuela para opinar, aprender, soñar y decidir sobre su propia vida.
Las líneas de acción de una política pública en educación para todos pueden muy variadas, como variadas son las oportunidades de desarrollo de procesos formativos en la ciudad, no obstante, para efectos de sugerir unos ejes de acción que vayan desde el corto al largo plazo, se exponen enseguida lo que podría denominarse la educación inclusiva en cinco tiempos, que son paralelos, continuos e interconectados.
- Una educación inclusiva para Bogotá que declare principio fundante, que el sistema educativo en su conjunto avance hacia una educación para todos, sustentada en los conceptos enriquecidos de inclusión y equidad, como principio rector para fortalecer la igualdad de acceso a oportunidades de aprendizaje de calidad para todos los educandos, sin importar sus condiciones y/o situaciones personales, sociales, culturales.
- Una educación inclusiva con enfoque de educación para todos que supere el enfoque diferencial y poblacional, rescatando de este los avances significativos en la caracterización de necesidades propias de cada grupo social, y avance hacia el enfoque de los derechos y las capacidades, de tal forma que sumado a las acciones afirmativas se concentre en desarrollar los ajustes razonables de todos tipo a nivel distrital y aporte al establecimiento de oportunidades y mediaciones reguladas por dispositivos de comunicación, tiempos, acciones y recursos materiales suficientes para el desarrollo de comunidades con goce pleno de su derecho a educarse.
- Una educación inclusiva con promoción de formación docente, definida en un plan sectorial de educación que conmine y acompañe a las instituciones de educación superior para que en sus programas de formación inicial y de postgrado, aparezca como eje trasversal o especifico de formación, la educación en y para la diversidad, como un componerte del conocimiento profesional de los docentes. Un plan sectorial de educación que incluya un plan de formación continuo en las instituciones a través de bolsas de financiación de proyectos de investigación-acción en educación inclusiva, que aporte al desarrollo de las comunidades de educadores que hacen innovación en la escuela.
- Un plan progresivo de educación inclusiva, que desde el nivel central de la Secretaría de Educación defina las acciones, planes y programas en el nivel distrital, no solo desde de la oferta especial para las personas con discapacidad, sino que señale derroteros claros sobre las modificaciones sustanciales de las prácticas educativas y la cultura escolar que se deben adoptar en todas las instituciones públicas y privadas de la capital. Por otra parte, el plan progresivo debe incluir orientaciones, pero también obligaciones para las instituciones en cuanto al reconocimiento de la diversidad de los niños, niñas, jóvenes y comunidad en general y con ello incorporar el DUA a los procesos de enseñanza, cualificar los ajustes razonables para todos aquellos que lo requieran, diseñar, aplicar y evaluar los planes individuales de ajustes razonables(PIAR), y transformar la cultura escolar a través de acciones de promoción de la diversidad en la escuela.
- Una educación inclusiva que se incorpore a la cultura escolar de tal modo que constituya y consolide comunidades de aprendizaje, como un espacio-tiempo de transformación social y cultural de las instituciones, su entorno y su localidad, sustentado en el aprendizaje dilógico a través del cual todos se vinculen a los procesos de aprendizaje escolar, incluido lo que acontece con la vida misma y su desarrollo (Flecha, 2009).
- La constitución de comunidades de aprendizaje avanzaría en cuatro pilares fundamentales de la educación para todos: aportan mucho valor a los saberes comunitarios y cultura colectiva y los vinculan al saber institucional; construyen elementos de relación social e intersubjetiva tal que, transforman su territorio resistiendo los procesos de segregación y orientando procesos de inclusión social con equidad; construyen sus acciones educativas en una pedagogía dialógica y de aprendizaje cooperativo; y, se reconocen en la diversidad profunda como comunidad al declararse todos partícipes, mediadores y responsables de las acciones de formación para todos (Beltrán y col, 2015).
Bajo la consideración de no ser exhaustivos, es importante precisar que Bogotá cuenta con avances significativos en la incorporación de la educación inclusiva a la escuela y con insumos suficientes para alcanzar las metas propuestas en el objetivo de desarrollo sostenible número 4, garantizando para todos una educación de calidad y con equidad, a partir de la implementación de programas formativos adaptados a las necesidades de todas las personas.
Bibliografía consultada.
Arnaiz, P. (1996). Las Escuelas son Para Todos. Siglo Cero. Vol. 27, No. 2, pp. 25-34. Recuperado de: http://www.inclusioneducativa.org/content/documents/Escuelas_Para_Todos.pdf
Beltrán, Y; Martínez, Y; Torrado O. (2015). Creación de una comunidad de aprendizaje: una experiencia de educación inclusiva en Colombia. Revista Encuentros. Universidad Autónoma del Caribe. Vol. 13. No 2. pp. 57-72. DOI: http://dx.doi.org/10.15665/re.v13i2.498
Blanco, R. (2006). La equidad y la inclusión social: uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. Vol. 4, No. 3, pp. 1-15. Recuperado de : http://www.rinace.net/arts/vol4num3/art1.pdf
Flecha, R. (2009). Cambio, inclusión y calidad en las comunidades de aprendizaje.
Cultura y Educación. Vol. 21, No. 2, pp. 157-169.
Florido, H. (2018). Educación para la diversidad, currículo y didáctica: una discusión inicial. En O. L. (Compiladores), Didácticas para la vida: reflexiones desde una educación geográfica multidimensional e inclusiva. pp. 49 – 68; 244. Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional.
UNESCO, 2021. Hacia la inclusión en la educación: Situación, tendencias y desafíos. París. Reporte UNESCO. Recuperado de: https://www.creamosinclusion.com/wp-content/uploads/2021/03/375748spa.pdf