Abel Rodríguez: la realización de un ideario pedagógico
El balance de su obra como secretario de Educación quedó plasmado y escrito de su propia mano en el libro Realización de un ideario pedagógico, Secretaría de Educación 2004-2009, que constituye una gran síntesis de los principales retos que se propuso en su lucha por lograr una educación pública de mejor calidad para los niños y los adolescentes.
Raras veces en la vida a los grandes hombres se les permite concretar sus sueños y las esperanzas por las que lucharon, este no fue el caso del profesor Abel Rodríguez Céspedes, quien durante su gestión como coordinador del primer Plan Decenal de Educación, como viceministro de educación y, de manera especial, como secretario de Educación de Bogotá tuvo la oportunidad de realizar. El balance de su obra como secretario de Educación quedó plasmado y escrito de su propia mano en el libro Realización de un ideario pedagógico, Secretaría de Educación 2004-2009, que constituye una gran síntesis de los principales retos que él se propuso como dirigente sindical y político, en su lucha por lograr una educación pública de mejor calidad para los niños y los adolescentes.
Destacaré tres de los grandes desafíos educativos y pedagógicos que se propuso a lo largo de su vida:
- Concretar el derecho a la educación de calidad, para todos, como política educativa del Estado y de los gobiernos;
- Mejorar la calidad de la educación para los estudiantes de los colegios oficiales, como una oportunidad para romper los círculos de pobreza y fortalecer el desarrollo social, político, económico y cultural del país, y;
- Consolidar la profesión docente, a través del estatuto docente, para contribuir a mejorar la estabilidad laboral de los docentes, los salarios y la formación.
Una vida dedicada a luchar por el derecho a la educación con calidad.
El profesor Abel, como cariñosamente lo llamaban sus amigos y colaboradores, siempre reclamó que para cumplir con el derecho a la educación se requería la primacía del Estado sobre el mercado; en este sentido, él nunca tuvo dudas sobre los efectos positivos que tendría en la vida de las personas una sociedad, un Estado y un gobierno organizados en torno a cumplir y desarrollar los derechos fundamentales de los seres humanos.
Abel fue tajante en su defensa del derecho a la educación, pero con calidad, no se trataba de cumplir de cualquier manera el derecho; su reto político fue lograr que los derechos prevalentes de los niños se cumplieran a través del derecho a la educación con la mejor calidad que una sociedad pudiera ofrecer.
En el libro de Ost y Van de Kerchove (2001) Elementos para una teoría crítica del derecho, ellos reflexionan, por ejemplo, en temas como la disputa entre lo moral y lo jurídico. Sin olvidar que el profesor Rodríguez participó como constituyente en la definición del derecho a la educación como norma constitucional, él siempre justificó y defendió el derecho a la educación con calidad, en el marco de las prioridades éticas y morales de la vida humana, es decir, a los ideales de justicia social, de equidad e igualdad de oportunidades para todos los niños y jóvenes del país. Derechos humanos para dar respuestas a las necesidades de los seres humanos, de acuerdo al contexto regional y nacional, así como a las necesarias comparaciones globales; El derecho a la educación con calidad entendido como una mediación entre la política y la ética, pero que adquiere una mayor responsabilidad humana y de los gobiernos cuando se trata de derechos otorgados a los niños más desprotegidos, por ello siempre sustentó que “la educación es el arma más poderosa para combatir la pobreza”.
También, Ost y Van de Kerchove plantean la discusión sobre la obligatoriedad de cumplir las normas que regulan el derecho. El artículo 67 como el 44 no dejan dudas sobre la responsabilidad del Estado con respecto al derecho a la educación y de su obligatoriedad para garantizar su cumplimiento. En palabras del profesor Abel: “Un derecho deber para la persona y una obligación para el Estado”. Además, la Corte Constitucional a través de diversas sentencias ha determinado la obligación estatal de garantizar el disfrute, la protección y el cumplimiento con calidad del derecho a la educación. Por esta razón, si algo le ofendía al profesor Abel eran los permanentes incumplimientos y el escaso esfuerzo de los gobiernos, nacionales y locales; de la sociedad y de algunos docentes, para con los derechos de los niños y de las personas.
Evidencia de su compromiso con el derecho a la educación se encuentra en su prolija labor de escritor (libros y artículos), así como en los resultados de los cargos públicos que ejerció en el sector educativo y que tuve la fortuna de acompañar. Por ejemplo, en el libro 21 Voces (2018), el profesor Abel evidenció que la calidad de la educación estaba muy ligada a los procesos de transformación pedagógica y a la responsabilidad de los docentes, por esta razón él sostuvo que “el movimiento pedagógico es tal vez el aporte más importante que el magisterio organizado ha hecho a la educación en Colombia, desgraciadamente ese movimiento no tuvo el apoyo que requería del Estado y de la sociedad”. Además, siempre insistió en la necesidad de que el Estado garantizará el precepto constitucional (artículo 68): la enseñanza estará a cargo de personas de reconocida idoneidad ética y pedagógica. En sus años de lucha sindical definió el maestro como un intelectual, un trabajador de la pedagogía, de la ciencia y de la cultura, tamaño reto, esto explica porque siempre luchó por la profesionalización y la dignificación de la actividad docente.
Desde muy joven expresó la necesidad de comprometer a los docentes con procesos de transformación pedagógica para desarrollar programas educativos de calidad, a pesar de las dificultades que deben enfrentar al trabajar con los estudiantes con menor desarrollo social, cultural y económico; a la vez que discutía sobre cómo lograr un mayor compromiso de la sociedad y de los gobiernos para con el derecho a la educación. En la instalación del Primer Congreso Pedagógico Nacional, en 1987, señaló el desinterés del Estado y de los gobiernos por la educación, así como el trato que se daba a los docentes, en ese momento: “quienes agobiados por las condiciones de vida y de trabajo infames y alienantes, no se les permitía ocuparse de los problemas propios de la enseñanza y su disciplina, la Pedagogía”, recordemos que a la mayoría de los docentes, en los años ochenta, se les demoraba el pago de los salarios hasta 6 meses o más, para solo mencionar uno de los temas en disputa en aquellos años.
También, del discurso del primer Congreso Pedagógico año 1987 se destaca la preocupación de profesor Abel por los efectos que tenía la mala calidad de la educación en la valoración social de la escuela pública: “Su manifestación más evidente es la insatisfacción generalizada de la inmensa mayoría de la opinión pública con la calidad y los resultados del proceso educativo, con el tipo de hombre que está formando y el tipo de cultura que está desarrollando”.
Como presidente de FECODE luchó con denuedo para que la organización sindical no fuera un simple instrumento corporativo que solo se dedicará a la defensa de los intereses laborales y salariales de los docentes. Fue un dirigente capaz de vincular a la federación con los principales académicos de los años ochenta y las facultades de educación para proponer como eje central de la lucha del magisterio, el compromiso y el deber de los docentes con la calidad de la educación de los estudiantes de los colegios públicos, evidencia de estas afirmaciones se pueden encontrar en diferentes números de la Revista Educación y Cultural de Fecode, que él ayudo a crear.
Abel Rodríguez Céspedes el gestor que convirtió el derecho a la educación en política educativa.
Como gerente del primer Plan Decenal de Educación no solamente buscó que allí quedará plasmado un ideario para la educación basado en el derecho a la educación, sino que también concretó un esfuerzo de movilización nacional por la educación, donde empresarios, académicos, padres de familia y el sector educativo participaron activamente en la elaboración de dicho plan. Desde 1996, Abel logró, en el primer Plan Decenal, que la educación fuera un asunto de todos. También como viceministro, con el apoyo del ministro de entonces, Jaime Niño Díez, Abel jugó un papel trascendental en el incremento salarial de los docentes, 8 puntos anuales por encima de los aumentos de los salarios de los empleados públicos, durante 3 años, así como en la creación de la prima de vacaciones para los docentes, en total un aumento real de más 25%. Para Abel el estatuto docente y la mejora salarial de los docentes estaban vinculados al derecho a la educación con calidad; el compromiso y la profesionalización de los docentes siempre fueron esenciales para el cumplimiento del derecho a la educación, pero eso sí, insistía en aclarar que quienes son objeto de ese derecho son los niños y los jóvenes.
Sin embargo, donde el profesor Abel tuvo la mayor oportunidad de su vida para avanzar en concretar el derecho a la educación como política pública y compromiso de gobierno fue durante el tiempo que estuvo como Secretario de Educación de Bogotá.
En su libro Realización de un Ideario Pedagógico, de la Editorial Magisterio, Abel subraya el hecho que él llegó a un gobierno donde por primera vez la izquierda dirigía los destinos de la ciudad. Abel contribuyó para que el alcalde Lucho Garzón se comprometiera a ejecutar el Plan de Desarrollo Bogotá Sin Indiferencia, para el periodo de gobierno 2004-2008, desde la perspectiva de los derechos humanos. Abel reconoce en su libro el apoyo y el compromiso del alcalde Garzón con el equipo de la SED para empezar a garantizar las condiciones materiales básicas de los estudiantes para cumplir con el derecho a la educación en los colegios oficiales del Distrito Capital.
Un breve resumen sobre los logros alcanzados por la política educativa de Bogotá entre los años 2004 y 2009, de acuerdo con el libro, señala lo siguiente:
- Disponibilidad: Construcción de 42 mega colegios, de los cuales se terminaron 36 en el año 2009 y el resto en años posteriores; reconstrucción total de 180 sedes educativas, y la ampliación y el mejoramiento integral de 60 sedes educativas; en total 282 sedes educativas construidas con sus respectivas dotaciones. Para determinar la magnitud de este programa basta mencionar que en él se invirtieron 1.5 millones de pesos del año 2004. La nueva infraestructura educativa y las ampliaciones de las viejas sedes educativas (159.000 nuevos cupos) permitieron el incremento de la cobertura escolar en Bogotá, se pasó de 860.000 estudiantes en 2003 a 1.020.000 en 2009.
- Permanencia. El establecimiento de la gratuidad de la educación en Bogotá empezó en el año 2005 y se logró para todos los estudiantes en el año 2010, esta experiencia de Bogotá, fue recogida por el gobierno nacional, el presidente Santos lo extendió a todo el país. Un estudio del CID de la Universidad Nacional, que evalúo el impacto de varios programas de la SED, encontró que el programa de gratuidad es una contribución efectiva a los ingresos de las familias, al mejoramiento de su calidad de vida y también a la permanencia de los estudiantes.
Además, se fortalecieron los programas de alimentación escolar que pasaron de 203.000 estudiantes a 667.280 (540.000 con refrigerio y 126.341 con comida caliente en comedores escolares); así mismo se incrementó el transporte escolar que en 2003 atendía a 24.686 estudiantes y para el 2009 había alcanzado a 50.879 estudiantes y; se entregaron cerca de 2 millones de libros para los colegios, consolidando, con estos programas, el acceso y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
- Adaptabilidad y calidad. Para fortalecer los programas de pertinencia y calidad de la educación en Bogotá se desarrolló una propuesta de transformación pedagógica que incluyó la reorganización escolar por ciclos; ajustes curriculares con respecto a los ciclos y el entorno socioeconómico y cultural de los colegios y de los estudiantes; acompañamiento de instituciones educativas a los colegios oficiales para fortalecer el proceso de transformación pedagógica y; los estudiantes de los grados 9º a 11 se vincularon a un proyecto de profundización en matemáticas, lectura y escritura e idiomas los días sábados, agregando horas extras al proceso educativo de los estudiantes.
- Fortalecimiento de la profesión docente y mayor estabilidad laboral para los docentes. Durante los 2004 a 2009 se incrementó la planta en 6.599 nuevos docentes, más del 50% de ellos financiados con recursos propios de la Ciudad; a partir del año 2004 los docentes adicionales que requirió Bogotá se nombraron en provisionalidad, con todas las prestaciones y demás requisitos de ley; dejaron de existir las órdenes de prestación de servicios por 5 o 10 meses y se inició un proyecto de formación de docentes, que empezó a financiar especializaciones y maestrías. Además, se realizaron más de 24.000 ascensos en el escalafón docente, aclaro que algunos de los docentes ascendieron dos y hasta 3 veces, dado que el proceso de ascensos estaba frenado desde el año 2000, lo anterior significó asensos y mejoras salariales para los docentes de Bogotá.
- Por último, la Secretaría se organizó en su estructura administrativa para cumplir con el derecho a la educación, en ella se consolidaron subsecretarías y direcciones con responsabilidades precisas para garantizar los componentes del derecho a la educación.
Bibliografía:
Abel Rodríguez Céspedes, Realización de un Ideario pedagógico, Secretaría de Educación de Bogotá 2004-2009. Editorial Magisterio y Espiral Asociados, SAS.
CID. Universidad Nacional (2011) Evaluación de impacto de algunos programas de la Secretaría distrital de educación, en el marco de la política educativa del plan sectorial de educación de Bogotá una gran escuela 2004 2008. Idep.
Francois Ost y Michel Van de Kerchove (2001) Elementos para una teoría crítica del derecho. Universidad Nacional.
José Darío Herrera y Hernando Bayona Rodríguez (2018) 21 Voces, historia de vida sobre 40 años de educación en Colombia. Universidad de los Andes e IDEP.
Revista Educación y Cultura, de manera especial los números 11, 77 y 140.